Las procupaciones, que no te ahogen

Realmente este fué un día extraño, un día hermosamente extraño, claro desperté por una pesadilla, si que horror, luego de asimilar el terrible sueño, me levante presuroso, pues me había comprometido llevar un encargo, temprano donde mi abuela, claro luego de unos segundos note, que aún estaba en oscuridad, era demasiado temprano aún. Bueno ni modo, decidí empezar el día, luego realizar lo habitual levantarse, observé de reojo algo que teniá pendiente, era mi libro El poder del pensamiento tenáz, de ( Norman Vincent Peale), el cual no había terminado de leer aún (la falta de tiempo), mmm al estar a oscuranas aún no se simplemente me puse a pensar, volviendo a mi cama, vinieron a mi cabeza las preocupaciones.