Así se obtienen las pieles, ¿se puede ser más cruel?
Recientente, recorriendo la web me econtre con este artículo de Julio Ortega Fraile, del cual pondre un fragmento, que canta toda la realidad que sufren los animales, en la peletería “la industria de las pieles”, ya que la obtencion de las mismas es manera muy cruel, y no se hace mucho para detenerlo, tan solo si la gente dejara de comprar estos “lujos” pararíamos a esta horrible industria. Lean el fragmento.
¿Alguien puede imaginarse lo que sentiría si le practicasen un corte longitudinal sobre la piel y limpiamente, comenzaran a despegársela del cuerpo hasta sacársela en una sola pieza?. Pues eso es lo que se está haciendo con determinados animales de modo legal y esa es la realidad que esconden los abrigos de origen animal que vemos en desfiles, revistas, escaparates o puestos en algunas personas. Está claro que no abrigan más y mejor que las prendas sintéticas y que éstas últimas, para quien les parezca hermoso ese tipo de tejido, imitan con gran fidelidad a las de origen animal. Teniendo en cuenta esos datos, sólo puede quedar un motivo para escoger un abrigo de piel natural en vez de uno artificial: la ostentación. Es harto conocido como el exceso de dinero, el mal gusto, el egoísmo y la jactancia son factores que a menudo van unidos. Estas mujeres y hombres, que se sienten muy ufanos llevando un abrigo de lomos de zorro, de visón o de piel de astracán (obtenido de ovejas karakul recién nacidas o todavía en el vientre materno, lo que implica que ambas, madre y feto, sean degollados y el segundo despellejado), no son más que espíritus mezquinos y egocéntricos, cuyo desprecio por el sufrimiento y la vida de otros es sólo comparable a su endiosamiento. Porque sólo puede responder a una perversa degeneración de los valores el arrogarse el derecho de vestirse con la piel de docenas de animales capturados o criados como esclavos y a los que, muertos o todavía alentando, se les ha desollado.

La industria peletera, un afán de lucro basado en el martirio atroz, mueve en nuestro País sumas ingentes de dinero y cuenta entre sus clientes además de con gran cantidad de seres anónimos, con numerosos personajes famosos por diferentes razones; pero si nos paramos a reflexionar sobre este hecho, veremos que en muy pocos casos son personas célebres por cuestiones humanísticas o conocidas por su preocupación por las injusticias sociales. Y es que la sensibilidad, la riqueza de espíritu, una ética adecuada, el compromiso con los desprotegidos y la capacidad para sentir el dolor de los otros, suelen ser aspectos reñidos con la afectación, la vacuidad interior, la petulancia y el desprecio más absoluto por el padecimiento ajeno ante los intereses propios. En este último grupo se encuentran normalmente los adquirentes de abrigos pieles obtenidos a base de separar la piel de animales adherida a su carne.
Julio Ortega Fraile